NUESTRO CUERPO
Existen en el ser humano
dos aspectos de Vida que no pueden ser negados:
el aspecto físico y el aspecto Espiritual.
En esta dualidad, la acción del aspecto Espiritual
es la que nos proporciona las posibilidades de superarnos constantemente, en procura de nuestro perfeccionamiento.
Recibimos de nuestros padres el cuerpo físico,
de origen humano
y de nuestro Padre Espiritual, Dios, recibimos el cuerpo Espiritual,
de origen Divino.
Nuestro cuerpo Espiritual es aquella parte de nuestro ser que,
aún cuando se manifiesta por medio de nuestro cuerpo físico,
no puede ser captada por ninguno de nuestros cuerpos físicos.
La inteligencia, por ejemplo, pertenece a nuestro cuerpo Espiritual y si bien se manifiesta a través de nuestro cerebro,
no nos es posible verla
ni captarla físicamente.
Lo mismo ocurre con los sentimientos,
que pueden ser expresados,
pero que poco pueden ser captados físicamente.
Nuestros padres nos proporcionan el cuerpo físico
que necesitamos para vivir físicamente; pero ellos no pueden darnos la inteligencia ni la capacidad para amar,
que sólo Dios nos la puede dar.
El hombre está pues formado por elementos divinos provenientes
de Dios y elementos humanos provenientes de sus padres.
Esos elementos divinos constituyen nuestro cuerpo Espiritual que para
manifestarse utiliza los elementos humanos que constituyen
nuestro cuerpo físico.
El cuerpo Espiritual transmite la vida a nuestro cuerpo físico
y merced a él podemos vivir, amar, sentir y pensar.
El cuerpo Espiritual que, repetimos, solamente Dios nos lo puede dar,
es el que nos capacita para progresar en nuestra evolución humana.
El cuerpo físico
sirve de instrumento
para la acción
de nuestro cuerpo Espiritual y por medio de él
podemos manifestar la vida,
podemos manifestar nuestros pensamientos
y nuestros sentimientos
y podemos actuar de acuerdo con nuestra voluntad.
Como vemos, ambos cuerpos - el visible y el invisible -
se complementan y necesitan recíprocamente,
porque el cuerpo Espiritual no puede manifestarse sin el cuerpo físico,
y el cuerpo físico no tendría Vida sin el cuerpo Espiritual.
Transitamos una época
en la cual muchos seres humanos no están
siendo felices.
La decepción sufrida respecto
a las religiones manipuladas por intereses meramente humanos y la dedicación casi exclusiva al culto del cuerpo físico, nos han llevado, en demasiados casos, a descreer y desviarnos del Camino perdiendo la conexión de nuestro cuerpo Espiritual
con Dios
.
Consecuentemente,
al alejarnos del cuidado de nuestro Ser, que es
esencia Divina,
nos hemos alejado de ése generoso Amor
que se manifiesta en todos los órdenes del Universo.
Hemos menospreciado el valor de nosotros mismos, de nuestros hermanos,
de la naturaleza y del planeta todo.
La buena noticia es
que aún estamos a tiempo para retomar el camino
que nos conduce a la felicidad.
Disfrutemos de la posibilidad latente de Reconocernos Esencia Divina.
Conectémonos directamente con Dios aquietando nuestros
pensamientos y calmando nuestras emociones.
Realicemos análisis permanente de esos pensamientos y acciones.
Y reanudemos el diálogo con la naturaleza, observándola, imitándola y agradeciéndole
la posibilidad que nos brinda de aprender lo que habíamos olvidado.
Si, aún estamos a tiempo de reanudar el contacto
de nuestro cuerpo Espiritual con la Divinidad, equilibrándolo con el cuerpo físico y vibrando acorde al fin para que hemos sido creados y que es Amor.
Nos urge para lograr la felicidad que anhelamos.
Será nuestra responsabilidad esta transformación, para nuestro bien y
y el de las generaciones venideras.

